Una compra típica en Inglaterra y Gales sigue: encargo y verificación de identidad, borrador de contrato y título por la parte vendedora, búsquedas (ayuntamiento, agua/saneamiento, medioambiente), averiguaciones precontractuales, oferta hipotecaria, luego intercambio de contratos (el punto en que pasa a ser vinculante) y, por último, el cierre, cuando se mueven los fondos y se entregan las llaves.
La labor esencial del conveyancer es confirmar que el vendedor puede vender lo que vende, que el título es limpio, que nada en las búsquedas o el arrendamiento mina el valor, y que el dinero del comprador y la garantía del prestamista están protegidos. En leasehold revisa el plazo del arrendamiento, el ground rent, las cuentas de la cuota de comunidad y cualquier disputa de gestión.
Tras el cierre, el conveyancer paga el SDLT e inscribe al comprador como titular en el HM Land Registry. Los retrasos suelen venir de búsquedas lentas, de los dossiers de gestión en leasehold o de una cadena larga, no de la redacción en sí.